Universidad indígena aún no existe, y ya tiene sede

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) está a la espera de que la Asamblea dé trámite al veto parcial del Ejecutivo a las reformas a la Ley Orgánica de Educación Superior, aprobadas en mayo, para iniciar las gestiones de reactivación de la Universidad Indígena Amawtay Wasy.

Dicho centro fue cerrado en el Gobierno anterior, en el 2013, luego de que no pasara la evaluación del Consejo de Evaluación y Acreditación, pero en la norma reformada se le devuelve su vida jurídica, aunque con ciertos cambios.

En Amawtay Wasy estudiaban unos 200 alumnos; funcionaba en una sede de la Conaie en el sector de Conocoto.

El pasado viernes, en la oficialización de la creación de la Secretaría del Sistema de Educación Intercultural Bilingüe, en Latacunga, el presidente Lenín Moreno anunció que esta universidad funcionará en la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Esto porque, a su criterio, el edificio “ya no le sirve” al organismo regional, pues ya no cumple los objetivos para los que se creó, y que es un “elefante blanco”.

Un día antes, Moreno dijo que pediría a la Unasur que le devuelva la edificación. “Es absurdo que un edificio que cuesta varias decenas de millones de dólares esté sin ninguna utilidad, hemos de requerir a Unasur la devolución para poder darle un mejor destino”.

La reforma a la ley convierte a Amawtay Wasy en una universidad “comunitaria”; antes era “particular autofinanciada”. Su promotora será la Secretaría Nacional de Educación Superior, Senescyt.

Y como ocurrió con Yachay, Uniartes, UNAE e Ikiam, la universidad indígenta tendrá una comisión gestora integrada por delegados de su promotora y de la Conaie, que se encargará de planificar, organizar y ejecutar las actividades necesarias para su inicio y desarrollo.

Durante sus tres primeros años de funcionamiento, según las transitorias, será financiada por el Estado; luego por el Fondo Permanente de Desarrollo Universitario y Politécnico.

César Tixilema, dirigente de la Conaie, contó que el anuncio del mandatario fue sorpresa porque no estaba dentro de la negociación, pero como el presidente conoce muy bien “hacia dónde queremos caminar en la educación bilingüe, por eso creo que tomó esa decisión”.

Su colega Apawki Castro indicó que la organización empezará a trabajar para “operativizar” la entrega de la sede, aunque admite que esto depende de las gestiones diplomáticas.

Informes a Unasur

Carlos Estarellas Velásquez, jurista internacional, explicó que para la entrega del edificio se requiere de un proceso interno que deberá hacerlo el presidente, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, para que comuniquen a las otras cancillerías de los estados que conforman la Unasur su deseo de que le reintegren ese bien. Si se traspasa la Unasur a un edificio más pequeño, también debe ser notificado a los estados miembros, porque “no es una voluntad, son varias voluntades”.

Fuente: eluniverso.com

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