Trump esgrime la espada de Damocles de los aranceles ante sus aliados

El presidente Donald Trump mantiene sobre sus socios diplomáticos y comerciales la amenaza de poner fin a las exenciones acordadas sobre las tarifas aduaneras al acero y el aluminio, si no obtiene a cambio una serie de concesiones.

Varios países, entre ellos Canadá, México, Corea del Sur y los integrantes de la Unión Europea (UE) se han visto hasta ahora beneficiados de la exoneración de las tasas de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio establecidas por Estados Unidos en marzo.

Pero estas excepciones expiran el 1 de mayo y podrían no ser renovadas.

Aunque el blanco principal de estas medidas es China, pueden degenerar en una guerra comercial entre Washington y numerosos países aliados, que amenazan con tomar disposiciones equivalentes respecto a productos de exportación estadounidenses.

Esta perspectiva tiene fuerte influencia sobre los mercados financieros mundiales y la economía estadounidense, ya que numerosas empresas deben hacer frente al aumento de los costos ligados a los dos productos.

El presidente Trump sólo parece sin embargo prestar atención al déficit que su país registra con muchos de sus socios, incluida la UE, como le expresó el viernes en la Casa Blanca a la jefa del gobierno alemán Angela Merkel.

Las exportaciones europeas de acero y aluminio hacia Estados Unidos representaron 7.700 millones de dólares el año pasado y Trump afirmó el viernes que el déficit comercial de Estados Unidos con la UE supera los 150.000 millones de dólares, algo “injustificable”, consideró.

Muchos economistas temen entonces que Trump solo se enfoque en una victoria a corto plazo, en vez de en cambios a largo plazo que son más importantes. Especialmente si sigue concentrado en la reducción del déficit de su país, pues aseguran que esa no es la forma de mantener relaciones comerciales sanas.

“Si es la única medida contemplada, esto puede ser resuelto con la compra de algunos Boeing suplementarios, pero no responde a las cuestiones más estructurales que se plantean con China y que harán la diferencia en el largo plazo”, señaló a la AFP Stephanie Segal, economista en el Center for Strategic and International Studies de Washington.

– Represalias –

Durante sus recientes reuniones con el presidente francés Emmanuel Macron y con Merkel, Trump evitó mostrar sus cartas.

Macron criticó de todas maneras ante el Congreso estadounidense las medidas proteccionistas del mandatario republicano.

“Necesitamos un comercio libre y justo”, dijo el presidente francés. “Una guerra comercial entre aliados no se corresponde con nuestra misión, con nuestra historia, con nuestros compromisos actuales en favor de la seguridad mundial”, destacó.

Merkel se limitó a constatar que la decisión final sobre la prórroga de las exoneraciones aduaneras “pertenece al presidente” estadounidense, que estaba a su lado durante la conferencia de prensa mientras dijo esto.

La UE ya advirtió que responderá eventualmente a Estados Unidos con medidas equivalentes y tiene en la mira productos emblemáticos como los jeans, las motos, la manteca de maní y el bourbon.

Canadá y México, socios de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado en 1994 y que se halla actualmente en renegociación por iniciativa de Washington, recién sabrán el 7 de mayo si obtienen una prórroga.

En esa fecha, sus principales negociadores comerciales se reunirán con sus pares de Estados Unidos.

En 2017 Canadá exportó hacia su vecino del norte alrededor de 12.000 millones de dólares en acero y aluminio y a México unos 3.000 millones.

– Concesiones –

En principio, los aranceles estadounidenses fueron fijados para proteger la industria local, invocando imperativos de seguridad nacional.

Pero hoy no resulta demasiado claro cuál es el objetivo último de la administración Trump.

El principal asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, dijo el jueves que Washington está esperando concesiones de los europeos, sobre todo en el sector automovilístico, antes de decidir si mantiene las exoneraciones a los aranceles.

“Estamos en una pendiente peligrosa”, estimó Mary Lovely, profesora de economía en la Universidad de Syracuse.

“Una vez que se abre la caja de Pandora, será difícil protestar contra otros países” que usen argumentos similares, dijo.

Si las exoneraciones no son prorrogadas y la UE o los otros socios comerciales toman medidas de retorsión, “se corre el riesgo de ver un verdadero impacto en la cadena de producción, con efectos negativos sobre los mercados financieros”, consideró Gregory Daco, economista de la Oxford Economics especializado en Estados Unidos.

Fuente: AFP 

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