RUSIA. LOS RUSOS PIERDEN EL MIEDO A EXIGIR ELECCIONES ABIERTAS.

Más de 20.000 personas se dan cita en la avenida Sajarov para protestar. Entre la multitud había pancartas con la siguiente pregunta a las autoridades: “¿Qué? ¿Queréis un Maidán”?.

Cada vez que la oposición ha amenazado con movilizaciones, desde el Gobierno han advertido a la población diciendo “¿De verdad queréis otro Maidán?”, en referencia a las protestas que en 2014 derribaron al Gobierno ucraniano iniciando una cadena de acontecimientos que acabaron con la anexión rusa de la península de Crimea y el estallido de la guerra en el este ucraniano. Pero ahora muchos rusos parecen de nuevo más enfadados que temerosos: por culpa del estancamiento político o las malas condiciones económicas en general. Y en Moscú, en concreto, por la negativa de las autoridades a inscribir a los candidatos opositores de cara a las elecciones municipales de otoño. El ‘lobo’ de la desestabilización que había dibujado el Gobierno está borrándose. Hasta el punto que más de 20.000 personas se dieron cita hoy en la avenida Sajarov para protestar. Y una pancarta entre la multitud devolvía la recurrente pregunta a las autoridades: “¿Qué? ¿Queréis un Maidán”?

El miércoles pasado la Comisión Electoral de Moscú excluyó de participar en las próximas elecciones municipales a 57 candidatos, la mayoría de ellos relevantes opositores, por defecto de forma o irregularidades que estos denuncian como un montaje. “Vivimos desde hace 20 años en un país ocupado”, lamenta el ex diputado liberal Dimitri Gudkov, en referencia al partido oficialista, Rusia Unida. En total, la comisión electoral registró a 233 candidatos.

La protesta de hoy estaba organizada por el Partido Libertario, pero contó con un importante apoyo de las principales figuras de la oposición extraparlamentaria. Los participantes de la manifestación exigían la admisión de todos los candidatos independientes a las elecciones a la Duma o consejo de la capital. Han estado realizando acciones de protesta diarias en Moscú desde el 14 de julio.

“¡Rusia será libre!”, coreaban los manifestantes rodeados por la policía en el centro de Moscú, durante una concentración autorizada. “Es sin duda el mayor mitin de la oposición de estos últimos años”, afirmó el opositor al Kremlin y bloguero anticorrupción Alexei Navalny, presente en la concentración junto a otros aliados como Ilya Yashin.

Según la ONG Contador Blanco, especializada en el cómputo de manifestantes, unas 21.500 personas se movilizaron durante esta manifestación autorizada, una afluencia que sorprendió a los más optimistas. La protesta de hoy es la más multitudinaria de la última semana. Si no se admite a todos los candidatos que han pedido el registro, los convocantes organizarán otra gran manifestación delante del ayuntamiento aunque no les den permiso para ello. El Comité de Derechos Humanos, que depende del Kremlin tomó partido a favor de la oposición y pidió a la comisión electoral registrar a los candidatos opositores, ya que lo contrario significaría ignorar “la voluntad de miles de electores”, informa Efe.

Los moscovitas están llamados a votar en las elecciones regionales y locales el 8 de septiembre para elegir a los 45 diputados del Parlamento local, encargado de validar las decisiones del alcalde, Serguei Sobianin, respaldado por Rusia Unida y próximo al presidente ruso, Vladimir Putin.

El impostado juego entre partidos políticos rusos, donde nadie cuestiona los principios básicos que establece el Kremlin, atraviesa una crisis institucional. Por primera vez en la historia de las elecciones al parlamento de la ciudad de Moscú y desde que existe Rusia Unida, el partido gobernante no ha nominado a un solo candidato. “Hay, por supuesto, miembros de Rusia Unida entre los que se postulan para el parlamento de la capital, pero se presentan como independientes”, puntualiza Andrey Pertsev, analista del centro Carnegie de Moscú.

Los diputados de la Duma de la ciudad de Moscú son elegidos exclusivamente sobre la base de circunscripciones de un solo miembro. Así que en un momento de horas bajas en la popularidad del partido gubernamental, incluso Andrei Metelsky, el jefe de Rusia Unida en la capital, se postula como independiente. Pero en otros lugares del país la mitad o un cuarto de los diputados han de ser elegidos dentro de listas de partidos y el Kremlin todavía no sabe como retener el poder omnímodo que ha tenido hasta ahora.

Los candidatos independientes debían reunir las firmas de al menos un 3% de sus potenciales votantes en cada uno de los 45 distritos de Moscú (entre unas 4.500 y 5.000 personas) para poder participar. Algunos candidatos de la oposición lograron cumplir con estas exigencias, pero fueron eliminados durante un proceso de verificación de firmas que consideran opaco.

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