MAURICIO MACRI Y JAIR BOLSONARO CONDENAN ‘DICTADURA’ DE VENEZUELA.

El presidente argentino condena “la dictadura” venezolana al comparecer junto a su homólogo brasileño, mucho menos contundente. Es el primer mandatario extranjero que visita al presidente de Brasil.

La primera comparecencia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, con un mandatario extranjero de visita oficial en Brasilia, el argentino Mauricio Macri, ha mostrado un anfitrión con un discurso notablemente plano frente a un invitado mucho más contundente, sobre todo al abordar la crisis de Venezuela. “[Nicolás] Maduro es un dictador que solo busca perpetuarse en el poder”, ha declarado Macri en el palacio de Planalto, antes de reiterar: “Reconocemos a la Asamblea Nacional como única institución legítima”. Ambos se han declarado partidarios de fortalecer Mercosur y acelerar las negociaciones con la Unión Europea.Aunque también en esto, el argentino ha sido más entusiasta.

La vecindad, la tradición y el hecho de que tanto Bolsonaro como Macri estén a la derecha del espectro político, aunque con notables distancias, no impidió que la relación comenzara de manera tormentosa. Era el primer cara a cara entre ambos: el argentino no asistió a la toma de posesión de su homólogo el 1 de enero enojado porque el brasileño ha elegido que su viaje inaugural como presidente sea a Chile, que le inspira políticamente mucho más que Argentina, el destino tradicional. “Este viaje es el comienzo para dar un salto hacia Mercosur, hacia la confianza”, ha dicho Macri antes del almuerzo bilateral en la sede del Ministerio de Exteriores.

El ultraderechista ha recalcado, en una comparecencia conjunta en la que no han aceptado una sola pregunta, que considera que el consenso respecto a Venezuela es el ejemplo más claro de “la convergencia de posiciones ideológicas” con su homólogo argentino. Bolsonaro ha sido mucho más comedido en los términos, al limitarse a señalar que es necesario recuperar el rumbo de la democracia, la libertad y la seguridad en Venezuela. Ambos Gobiernos participan del grupo regional que impulsa un restablecimiento de la democracia en Venezuela y que consideran ilegítimo al Ejecutivo de Maduro. Solo México, que ahora quiere mediar en Venezuela, se ha desmarcado del denominado grupo de Lima.

Ha sido un encuentro de acercamiento entre los presidentes y sus ministros, según fuentes de la diplomacia argentina. Como ha recalcado Macri, “cuando a uno le va bien, ayuda al otro. Necesitamos que a los dos nos vaya bien”. Y para eso parecen estar de acuerdo en reforzar Mercosur, la alianza comercial que une a ambos países con Uruguay y Paraguay. “Confiamos en la modernización del Mercosur, tanto en su perfeccionamiento interno como en la expansión de sus relaciones con el mundo”, ha dicho Bolsonaro en la sede de Exteriores. Los mandatarios de las dos mayores potencias sudamericanas se han comprometido a dar un nuevo impulso a las prolongadas negociaciones entre ese bloque y la Unión Europea para eliminar las trabas al intercambio de productos. Brasil es el primer socio comercial de su vecino del sur. Y Argentina es el tercero de Brasil.

También Mercosur fue origen de fricciones entre Brasil y Argentina tras la victoria de Bolsonaro, que culminó el giro a la derecha de Sudamérica que comenzó con la victoria de Macri hace cuatro años. Saltaron chispas cuando superministro de Economía, Paulo Guedes, planteó que la alianza comercial con sus vecinos dejaría de ser prioridad para el Brasil de Bolsonaro. El gran modelo para el ultraliberal Guedes —al que el nuevo presidente ha otorgado una notable autonomía para definir la política económica de la mayor economía— es Chile, donde trabajó durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Algunas conversaciones telefónicas han suavizado el abrupto comienzo de la relación bilateral. Señal de la importancia que Macri otorga al gigante sudamericano, ha acudido al Palacio de Planalto acompañado de una decena de ministros. Han abordado asuntos como la lucha contra el crimen organizado, defensa o energía eléctrica. Los acuerdos firmados ahora están siendo preparados desde diciembre de 2017, cuando el presidente argentino hizo una visita oficial al entonces presidente Michel Temer (MDB).

Uno de esos acuerdos trata de la extradición de condenados judiciales de los dos países. Según el nuevo titular de Justicia brasileño, Sergio Moro, es una suerte de actualización de la legislación. “Ya existe un tratado de extradición, un poco antiguo, hecho en otra época. Las formas de comunicación son otras y hay la percepción de que hay una necesidad de siempre agilizar esos mecanismos de cooperación”. La idea es evitar que cuestiones políticas e ideológicas interfieran en las detenciones, como ocurrió en el caso del italiano Cesare Battisti, que la semana pasada fue extraditado de Bolivia a Italia tras vivir años en Brasil, aunque fue condenado a cadena perpetua en su país en los años setenta.

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