ESTADOS UNIDOS PIDE A SUS ALIADOS EUROPEOS QUE ABANDONEN EL ACUERDO NUCLEAR CON IRÁN.

Mike Pence ha criticado a Reino Unido, Francia y Alemania por haber creado un mecanismo financiero, que permite esquivar las sanciones estadounidenses contra el régimen iraní.

El vicepresidente de EE. UU., Mike Pence, ha acusado este jueves a los aliados europeos de intentar minar las sanciones que su país ha impuesto a Irán y les ha pedido que abandonen el acuerdo nuclear. Sus palabras, durante una conferencia en Varsovia para tratar sobre la paz y la seguridad en Oriente Próximo que significativamente excluía a la República Islámica, han sido bien recibidas por Israel y algunas monarquías árabes. Sin embargo, el intento norteamericano de incrementar la presión sobre Teherán ha suscitado poco interés entre los europeos que recelan de las intenciones de la Administración Trump.

“Ha llegado la hora de que nuestros socios europeos se retiren del acuerdo nuclear con Irán y se unan a nosotros para ejercer la presión económica y diplomática necesaria para dar al pueblo iraní, a la región y al mundo, la paz, la seguridad y la libertad que merecen”, ha declarado Pence según el vídeo de su intervención difundido en su cuenta de Twitter.

El vicepresidente se ha referido a Irán como “el mayor peligro” de Oriente Próximo y ha acusado al régimen iraní de preparar “un nuevo Holocausto” debido a sus ambiciones en la región. La dureza de su discurso confirmaba la sospecha de muchos analistas de que, al margen de su título, el objetivo último de la cita de Varsovia no era otro que formar una alianza antiiraní.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, incluso ha ido más allá. En su opinión “resulta imposible lograr la paz y la estabilidad en Oriente Próximo sin enfrentarse con Irán”. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que encabezaba la delegación de mayor nivel entre los sesenta países presentes, ha secundado esa idea. Su recelo hacia la República Islámica le sitúa en el mismo frente que algunos vecinos árabes tradicionalmente rivales como Arabia Saudí. Como Pompeo, todos coinciden en que Teherán es “una influencia maligna en Líbano, Yemen, Siria e Irak”.

“No ha habido un solo defensor de Irán en la sala. Ninguno. Ningún país ha hablado en su favor y negado ninguno de los hechos básicos que hemos planteado sobre Irán, la amenaza que supone, la naturaleza del régimen”, ha asegurado el secretario de Estado durante la conferencia de prensa con la que ha concluido la cita de Varsovia. Pompeo, que mañana viaja a Bruselas para reunirse con la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, ha admitido sin embargo que había diferencias entre los participantes sobre cómo lograr que Irán cambie de forma de proceder, pero ha insistido en que incluso los europeos estaban de acuerdo en que plantea una amenaza global.

Es cierto que los responsables de la UE comparten las preocupaciones estadounidenses respecto al régimen iraní. Al mismo tiempo, se muestran convencidos de que el Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC, nombre técnico del acuerdo nuclear) está funcionando. Así lo ha reconocido el Organismo Internacional de la Energía Atómica, cuyos inspectores llevan a cabo un riguroso control de las actividades iraníes en esa área.

“Europa no está dividida sobre el asunto de Irán. Europa respalda el acuerdo nuclear”, ha declarado a la prensa en Varsovia un diplomático alemán, Niels Annen, citado por la agencia France Presse. De acuerdo con lo pactado en 2015, Irán aceptó limitar su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales y de acuerdos comerciales.

Sin embargo, Pence ha amenazado con “sanciones aún más graves” a menos que Irán cambien su comportamiento peligroso y desestabilizador”. También ha hecho referencia a las dificultades por las que atraviesa la economía y las recientes protestas laborales, pidiendo que “los países amantes de la libertad se unan y responsabilicen al régimen iraní del mal y la violencia que ha infligido a su pueblo, a la región y al mundo”.

“Lamentablemente, algunos de nuestros principales socios europeos no han sido suficientemente cooperativos. De hecho, han dirigido el esfuerzo para crear mecanismos que esquiven nuestras sanciones”, ha denunciado. Se refería al INSTEX, un sistema de pagos para que las empresas europeas puedan esquivar el castigo norteamericano sobre operaciones comerciales lícitas. “Es un paso equivocado que sólo reforzará a Irán, debilitará a la UE y creará más distancia entre Europa y Estados Unidos”.

Desde la perspectiva europea son precisamente las acciones de Washington, como esta conferencia de Varsovia, las que agrandan la distancia. Pedir que la UE abandone el acuerdo nuclear “en territorio europeo, justo cuando los 28 acaban de reconfirmar su apoyo al pacto solo aumenta las tensiones y mina los intentos de la Administración Trump de conseguir que los E3 [Reino Unido, Francia y Alemania, los tres europeos que lo firmaron junto a EE. UU., Rusia y China] se unan en una política de rechazo a Irán más amplia”, interpretaba Ellie Geranmayeh, analista del European Council on Foreign Relations.

EL PLAN DE KUSHNER
Durante la conferencia de Varsovia, Jared Kushner, yerno y consejero del presidente Donald Trump, también ha presentado a puerta cerrada su plan de paz para el conflicto israelo-palestino. Al parecer el proyecto se hará público tras las elecciones israelíes del próximo 9 de abril. Kushner y el enviado de Trump para Oriente Próximo, Jason Greenblatt, llevan meses intentando negociar un plan de paz que cubra todos los temas clave del problema.

Pero la Autoridad Palestina, que rechaza cualquier mediación de EE UU desde que Trump reconociera Jerusalén como capital de Israel en 2017, no sólo se negó a acudir a Polonia sino que ha desestimado la cita como un intento de normalizar la ocupación israelí de los territorios palestinos.

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