EL PRIMER MINISTRO DE IRLANDA ANUNCIA ADELANTO ELECTORAL.

La superación del bloqueo en el Ulster y la inminencia del Brexit agotan su mandato.

El primer ministro de Irlanda, Leo Varadkar, ha anunciado este domingo que ya ha tomado una decisión sobre la fecha de las próximas elecciones generales, y que la anunciará el próximo martes, después de convocar a su Consejo de Ministros. La mayoría de los medios nacionales apuntan al próximo 7 de febrero como la fecha más probable.

Varadkar, líder del Fine Gael, la formación de centro derecha que se alterna en el poder en las últimas décadas con su rival, el Fianna Fail, ha logrado mantenerse en el puesto desde 2016 en un Gobierno minoritario. A diferencia de experiencias anteriores, en las que su partido buscó siempre la formación de coaliciones con los laboristas, se ensayó por primera vez una alianza con apoyos externos con el Fianna Fail. El pacto se firmó inicialmente para tres años, pero la incertidumbre provocada por el Brexit, durante el mandato en el Reino Unido de Theresa May, convenció a los dos socios para prolongar hasta 2020 su colaboración.

“Siempre dije que las elecciones deberían celebrarse cuando fuera el mejor momento para el país, y hasta ahora me he mantenido en la convicción de que la mejor fecha era el verano de 2020. Pero debo admitir que las circunstancias han cambiado”, ha afirmado Varadkar en la radio pública irlandesa RTÉ. Esas circunstancias, según explicó el propio taoiseach (primer ministro irlandés, en gaélico moderno, similar a lehendakari, en euskera), son básicamente el Brexit y la situación de bloqueo político que sufría Irlanda del Norte desde hace tres años. Varadkar forjó con Boris Johnson un acuerdo para solucionar el embrollo del backstop (la salvaguarda irlandesa que pretendía evitar el establecimiento de una nueva frontera en la isla), la cuestión que acabó por convertirse en objetivo prioritario y casi único para el Gobierno de Dublín. Y el pasado viernes, en un esfuerzo conjunto de la República de Irlanda y del Reino Unido, se logró que unionistas y republicanos de Irlanda del Norte aceptaran el acuerdo New Decade, New Approach (Nueva Década, Nuevo Planteamiento), para poner fin a casi 1.000 días en los que la Asamblea Autonómica y el Gobierno norirlandés permanecieron cerrados y las competencias recuperadas por Westminster.

Pero esas dos razones, de peso evidente, son las oficiales. La extraoficial tiene más que ver con la debilidad del pacto de legislatura que sostenía al Gobierno de Varadkar. El Fianna Fail se comprometió entonces a abstenerse en las votaciones clave del Parlamento irlandés para no obstaculizar la tarea del Ejecutivo. En los últimos meses, el rechazo de varios diputados a mantener ese compromiso ha puesto en riesgo la frágil aritmética parlamentaria y hecho imposible la tarea de Gobierno.

La presentación de una moción de censura contra el ministro de Sanidad, Simon Harris, en medio de fuertes críticas por el deterioro de los servicios públicos de salud, ha incrementado la tensión entre los socios. La moción está prevista para el próximo 5 de febrero, y el anuncio de algunos parlamentarios de la oposición de que piensan votar contra el Gobierno ha hecho que a Varadkar ya no le valga con la abstención del Fianna Fail. Les reclamó un voto de apoyo al Ejecutivo que hasta el momento se han negado a otorgar. Una derrota parlamentaria de este calibre sería entendida como el fin del Gobierno. Varadkar ha anunciado para esta semana un último acercamiento con Michael Martin, el líder del Fianna Fail, del que pocos esperan un resultado.

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