CLAUDE JUNKER EXIGE A JOHNSON UN PLAN PARA EL BREXIT QUE GARANTICE LA SUPRESIÓN DE LA FRONTERA IRLANDESA.

El primer ministro británico sale confiado en las posibilidades de acuerdo tras su primera reunión de trabajo con el presidente de la Comisión Europea.

Primer cara a cara entre el presidente de la Comisión Europea y el nuevo líder británico; primeras tablas en la carrera por evitar un Brexit sin acuerdo el próximo 31 de octubre. Ni el presidente comunitario, Jean-Claude Juncker, ni el primer ministro Boris Johnson han dado su brazo a torcer, pero ambos confían en que todavía haya tiempo para lograr una salida ordenada del Reino Unido de la UE.

Durante un almuerzo de trabajo celebrado en Luxemburgo, país de nacimiento de Juncker, el presidente de la Comisión ha advertido a Johnson que el acuerdo de salida sellado por los 27 socios de la UE con el anterior Gobierno británico es intocable. Pero se ha mostrado dispuesto, una vez más, a estudiar alternativas “legalmente vinculantes” que mantengan abiertas las fronteras entre las dos partes de Irlanda, como garantiza la llamada salvaguarda (o backstop) que incorpora el acuerdo de salida de noviembre de 2018. La Comisión ha recordado en un comunicado que Londres “todavía no ha presentado” las propuestas alternativas que puedan cumplir ese objetivo.

Johnson, según un comunicado de Downing Street, ha insistido en su “determinación en lograr un acuerdo que elimine el backstop” y ha descartado aceptar un nuevo aplazamiento del Brexit más allá del 31 de octubre. Pero sigue sin concretar, al menos públicamente, la fórmula que permitiría cuadrar la ratificación del acuerdo de salida (rechazado tres veces por el Parlamento británico), la eliminación de la salvaguarda irlandesa y la libre circulación total entre Irlanda del norte (provincia británica) y la república de Irlanda (socio de la UE).

Las posiciones de Londres y Bruselas parecen seguir muy alejadas. Pero la cita de Luxemburgo ha permitido, al menos, el encuentro personal de Juncker y Johnson, dos líderes con gran personalidad y que suelen confiar en sus dotes para tender puentes en los encuentros más informales y menos encorsetados. A la reunión asistieron también los negociadores jefe de ambas partes, el europeo Michel Barnier y el británico Stephen Barclay.

Johnson parece haber salido más optimista que Juncker de un almuerzo de trabajo cuyo menú previsto incluía caracoles, salmón y queso. El equipo del primer ministro británico ha asegurado que “ambos líderes han acordado que se deben intensificar los contactos y las reuniones pronto tendrán lugar a diario”.

Londres ha calificado el encuentro como “constructivo”, un término que no aparece en la valoración de la Comisión. El organismo comunitario se limita a recordar que está disponible “24 horas al día, siete días a la semana” para buscar una solución que satisfaga a ambas partes. Y ha subrayado que la cuenta atrás hacia el 31 de octubre avanza inexorable y que la próxima cumbre europea (17 y 18 de octubre) será un momento trascendental en ese proceso.

“Los 27 socios de la UE siguen unidos”, ha advertido la Comisión tras la reunión con Johnson, un líder que solo 24 horas antes de su viaje a Luxemburgo se había comparado con el Increíble Hulk, un superhéroe de ficción cuya fuerza sobrenatural sería comparable, según Johnson, a la que va a desplegar Londres para liberarse de las garras de la UE.

Johnson también se mostró optimista tras sus primeros encuentros con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente francés, Emmanuel Macron. Pero, de momento, sus planes para consumar el Brexit siguen siendo una incógnita más allá de apurar el calendario para forzar, según ha anunciado, una salida brutal y sin acuerdo si la UE no renuncia a la salvaguarda irlandesa.

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