Donald Trump recibe este martes en Florida al primer ministro japonés Shinzo Abe para hablar del dirigente norcoreano Kim Jong Un, con quien el presidente estadounidense se reunirá próximamente.

Encuentros bilaterales, cenas con las esposas, conferencia de prensa conjunta: el presidente estadounidense y el primer ministro japonés se reúnen durante dos días en la lujosa mansión “Mar-a-Lago” del magnate inmobiliario.

“Estoy en Florida, impaciente de reunirme con el primer ministro Abe. Estamos trabajando en seguridad comercial y militar”, tuiteó Trump.

Si bien la Casa Blanca insiste en las “excelentes relaciones” entre ambos amantes del golf, el encuentro cara a cara podría ser delicado.

Japón fue tomado por sorpresa por el súbito y llamativo anuncio de que el presidente se reunirá con Kim Jong Un. Además, las iniciativas de la Casa Blanca sobre el comercio no están sentando bien en Tokio.

Tras la decisión de establecer aranceles al acero y el aluminio, Trump aceptó exenciones para los principales aliados de Estados Unidos. Excepto Japón.

Para Abe, quien tuvo desde la elección de Trump una cierta complicidad con este atípico presidente, la píldora es amarga.

Ahora tendrá que esforzarse en enfatizar la necesidad de hacer un frente común entre Japón y Estados Unidos para contrarrestar las prácticas consideradas desleales de Pekín.

Este segundo encuentro en Florida ocurre en momentos en que ambos líderes, cuyos índices de popularidad están a media asta, enfrentan dificultades en sus respectivos países.

Cuatro años y medio después de su llegada al poder, Shinzo Abe se enfrenta a una acumulación de supuestos casos de favoritismo que lo han puesto en una difícil situación política.

Trump, de su lado, pasa por un momento especialmente delicado, debido a la investigación sobre su abogado personal Michael Cohen y la intensa campaña mediática emprendida por James Comey, el exdirector del FBI, según quien el septuagenario está “moralmente incapacitado” para ejercer la presidencia.

– ¿Qué país? ¿Qué fecha? –

“La reunión estará centrada básicamente en la preparación de las discusiones con Corea del Norte”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, a bordo del avión presidencial Air Force One.

Los dos días de conversaciones tal vez arrojen más luces sobre el tono que tendrá el encuentro entre Trump y Kim, puesto que hay más preguntas que respuestas en todos sus aspectos: ¿Dónde tendrá lugar? ¿Qué país? ¿Qué fecha? ¿Con qué formato?

“Los preparativos están en curso”, dijo escuetamente un funcionario estadounidense, señalando que Trump mencionó que sería entre mayo y junio.

Por su parte, Shinzo Abe intentará sumarse al juego.

“Japón quiere tener un lugar en la mesa de diálogos en lugar de asistir como espectador a una serie de reuniones de Kim con los dirigentes de China, Xi Jinping; Corea del Sur, Moon Jae-in y el estadounidense Donald Trump”, dijo Mireya Solís, de la Brookings Institution en Washington.

En el fondo, Japón quiere asegurarse de que sus prioridades en materia de seguridad no queden relegadas a un segundo plano.

Tokio teme que la atención se centre sólo en los misiles intercontinentales desarrollados por Corea del Norte que amenazan a Estados Unidos, lo cual pone en segundo lugar los de corta y mediana distancia que podrían alcanzar el archipiélago japonés.

Fuente: AFP

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