Cuatro grupos delictivos ‘gobiernan’ Socio Vivienda 2

Están allí, observando. Son cerca de las 10:30 de un jueves y en algunas esquinas se pueden ver grupos de tres o cuatro jóvenes, al igual que aves, aprovechando los postes de tendido eléctrico para apostarse y mirar a los transeúntes y camiones de productos que transitan por las calles de Socio Vivienda 2. Los analizan. Luego, como rapiñas, los atacan en fracciones de segundos y huyen hábilmente hacia los angostos callejones de dos metros de diámetro. Se pierden como por arte de magia.

Así continúan operando algunos integrantes de los cuatro grupos delictivos (La barraca, Truchas, Mariposas y Cangrejos) que ‘gobiernan’ en Socio Vivienda 2, plan habitacional intervenido por la Policía por tercera ocasión desde el pasado 14 de noviembre. Ana Ponce vive en un constante estado de alerta. Al hablar, mira con sigilo de un lado a otro. Ella tiene su negocio enrejado con alambres y fierros pintados de blanco al igual que otras despensas del lugar.

Reconoce que, pese a existir mayor presencia policial, “aún hace falta” para controlar la delincuencia en ese sector. Atestigua que las balaceras y la venta de droga no cesan. “Aquí en la calle principal uno siente y sabe cuando se aproxima un tiroteo”, asevera. El último cruce de plomo lo escuchó el pasado domingo 26 de noviembre.

Una fuente policial de la zona confirma que prosiguen los delitos en el sitio y detalla los escondrijos que usan los pillos para evadir a los uniformados y despistar a sus víctimas luego de delinquir. Estos serían las casas intermediarias de las peatonales, cuyos patios compartidos se convierten en rutas de escape.

El asalto a mano armada es común al igual que el robo a domicilios, pues luego de la intervención se han registrado dos casos en cada delito (ver cuadro). El agente explica que cada grupo se turna por horarios para apostarse en las esquinas. Unos salen a las 10:00 y otros, a las 17:00. “Ellos esperan que aparezca alguien desconocido o que ‘dé papaya’ para asaltar”, indica.

Otra de las modalidades de atraco es en bicicleta. Los malandros fijan su objetivo en los repartidores de productos, quienes en caso de no pedir apoyo policial son abordados. Los interceptan al final de la calle o por el sector de las vallas, justo en los límites de Socio Vivienda. “Uno los ve andar en bici. Si va uno solo, está ‘sondeando’. Si van dos, están armados y listos para golpear”, concreta el oficial mientras señala a uno de ellos que pedalea tan rápido como si estuviese en una competencia.

Por los robos que ocurren al ‘descuido’, María Alvarado, otra residente, no deja que sus hijos salgan a jugar. Al igual que Ana, subraya que la presencia policial “ayuda un poco”.

Aproximadamente a las 17:00 se ‘alborotan’ los delincuentes, según María. Esto es confirmado por el agente policial, pues asegura que por las mañanas la mayoría de los delincuentes duerme y solo unos pocos apuestan por conseguir algo desde temprano.

María añade que el ladrón está al acecho y aprovecha para delinquir cuando los uniformados se mueven de una esquina a otra durante el patrullaje. Ese mismo dato lo certifica el uniformado e incluso devela uno peor: los pillos les hacen trabajo de inteligencia. “Ellos saben cuando uno sale libre, va a almorzar o termina su jornada”, expresa.

Karla (nombre protegido) ha sido amenazada de muerte nuevamente por alguien del sector. Reconoce también que, pese a la intervención, continúan “unos cuantos muchachos robando”, especialmente en la tarde, cuando el sol baja su intensidad y están activos luego de descansar toda la mañana. “Están yendo a otro lado a robar, pero aún hay unos cuantos, como en todo vecindario”, matiza convencida mientras pide no ser identificada por la amenaza que pesa sobre su cabeza y por la cual ya ha puesto denuncia en la Fiscalía del Guayas.

Desalojos

Una de las soluciones a las que apuntan las autoridades para combatir la delincuencia es el desalojo de viviendas en las que sus propietarios “estén dando mal uso de los inmuebles”.

Desde que inició la intervención van 12 casas desocupadas. Setenta se encuentran en proceso, entre las cuales, indica el uniformado, estarían algunos cabecillas de las bandas.

El pasado 23 de noviembre, la gerenta del programa Socio Vivienda, María Auxiliadora Ayala, explicó que existe un estatuto ministerial para velar por el buen uso de las casas adjudicadas. Desde que se inauguró el plan habitacional, 2.817 viviendas han sido adjudicadas en Socio Vivienda 2.

La Policía

“El delito se está desplazando a otro sector”

El jefe policial del distrito Nueva Prosperina, Marcelo Castillo, explica que en el sector no existen bandas organizadas, sino cuatro grupos delictivos con los cuales están empezando a trabajar para lograr que dejen las armas y se dediquen a otra actividad.

Las agrupaciones estarían conformadas por grupos de hasta 30 personas, algunas “familias enteras”. Con la nueva intervención, Castillo sostiene que “el delito se está desplazando a otros sectores”, aunque no precisó cuáles.

Aunque las estadísticas muestran un leve aumento (ver cuadro) en comparación con el año pasado, los delitos continúan. Castillo detalla que los índices delictivos “han bajado considerablemente”.

También explica que si persiste algún robo es debido a la arquitectura de las viviendas. “Dentro de las casas existen corredores compartidos, lo cual facilita que el delincuente huya por los patios”. Eso, agrega, les impide como Policía visualizar lo que pasa dentro.

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