129 DESAPARECIDOS HALLADOS SIN VIDA SON LAS CIFRAS DE ENERO A NOVIEMBRE EN NUESTRO PAÍS.

Dos perros amaestrados de la Policía olfatearon en una quebrada de Bellavista, un barrio del norte quiteño. Sucedió a media mañana de ayer, martes 13 de noviembre del 2018, durante el quinto día de búsqueda de restos que podrían ser de Juliana Campoverde, la joven desaparecida hace seis años y cuatro meses.

Con una retroexcavadora se removió la tierra. Personal de la Dinased, con mascarilla y palas, removía los escombros en busca de alguna pista. En un montículo de tierra que se formó, los policías encargados de esta tarea encontraron huesos dentro de un costal. Uno de los agentes que trabaja en esta zona contó a este que todos los restos que se encuentren son verificados por un antropólogo, quien determina si se trata de vestigios humanos o animales.

En esta búsqueda también se trabaja con un dron. La idea es visualizar y hacer tomas de la quebrada, porque esa parte del terreno es de difícil acceso. El domingo, la Dinased encontró, en ese lugar, un hueso de costilla, una mandíbula y un molar dental. El pastor evangélico investigado por la desaparición de la chica, de 19 años, indicó a la Fiscalía y a la Policía que en ese sitio está el cuerpo. Absalón Campoverde y Elizabeth Rodríguez, padres de Juliana, han acudido a diario a este lugar para supervisar los trabajos. Ayer también acudieron al laboratorio de Fiscalía, en donde les tomaron una muestra de sangre para realizar una prueba de ADN.

Esta servirá para cotejarla con los restos hallados en Bellavista y comprobar si se trata o no de la joven. Está previsto que en 10 días se entreguen los resultados de las pruebas efectuadas a las piezas óseas. Sin embargo, el padre de la joven expresó que tiene dudas de que los huesos que fueron hallados sean de su hija. “Encontraron los restos en una parte muy superficial del terreno, después de seis años deberían estar a más profundidad”. El viernes, la Policía y la fiscal Mayra Soria les dijo que el religioso decidió cooperar y que reveló el lugar donde posiblemente están los restos. El padre aseguró que recibieron esta noticia con lágrimas, por el dolor y la indignación que les produjo imaginar que su hija fue arrojada de esa forma.

Campoverde dijo que estaba preparado para cualquier desenlace, pero al ver que buscan a Juliana con una maquinaria pesada siente una sensación “que no le desea a nadie”. Según datos de la Dinased, entre enero y el 7 de noviembre pasado, se ha encontrado sin vida a 129 personas que estaban desaparecidas. El organismo reveló cifras similares, recopiladas desde el 2013. Uno de esos casos fue el de Angie Carrillo, quien desapareció un 28 de enero del 2014. Su cuerpo fue encontrado dos años después en una quebrada en el sector de Carcelén, al norte de Quito. Su madre, Yadira Labanda, recordó ayer que luego de dos años de investigaciones se inició la reconstrucción de los hechos para buscar a la joven de 19 años.

La diligencia duró dos días y estuvo acompañada del principal sospechoso de la desaparición: el exnovio de Carrillo. La madre recuerda que el primer día no hubo resultados y que el sospechoso lucía nervioso, lloraba e insistentemente repetía a los agentes: ¡“ya hice todo lo que tenía que hacer, déjenme en paz por favor”! Al siguiente día, retomaron la búsqueda. En la mañana, la fiscal encargada del caso le dijo a Labanda que tenía noticias de su hija pero que no eran buenas. El cuerpo de la chica fue encontrado sin vida el 4 de mayo del 2016. “Estuve en el lugar de los hechos, me temblaban las piernas y sentía que me iba a desmayar mientras observaba que los agentes de Criminalística metían un cuerpo en una bolsa”, señaló la madre. Enseguida fue a reconocer el cuerpo en la morgue de Quito. Personal de Criminalística le mostró una funda que contenía un anillo, una blusa y una licra blanca. La madre confirmó que, en efecto, esas prendas pertenecían a su hija.

Otro caso como este sucedió en Cayambe. Una madre, de 54 años, y su hijo, de 19, desaparecieron el 20 de octubre del 2012. Sus cuerpos fueron hallados sin vida tres años después. Ayer, Blanca López, hermana de la madre, dijo que el caso se resolvió gracias a un sueño que tuvo una de las agentes de la Policía, a cargo de la investigación. En el sueño, la mujer desaparecida le decía a la uniformada que busquen en el patio de la casa donde vivía. Finalmente, los encontraron en la lavandería de ese domicilio. Allí habían sido enterrados y tapados con cemento los cuerpos de Beatriz López y de su hijo David Núñez. La hermana de la víctima recordó el día en que le dijeron que encontraron el cuerpo de sus familiares.

Eran las 17:00 y sonó el teléfono de su casa. Contestó, era un agente de la Policía que llamaba para contarle que hallaron los cuerpos de los desaparecidos. Las investigaciones determinaron que ambos fueron asesinados por una sobrina de López y su pareja, quienes pagan una condena de 25 años por el delito. Según el Ministerio del Interior, las causas principales para este tipo de muertes son: de forma accidental, suicidio, muerte natural, asesinato y homicidio.


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